PARAR EL MUNDO, PARAR NUESTRO MUNDO

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Hoy me gustaría compartir con vosotr@s los beneficios de parar el mundo, de parar nuestro mundo. Vivimos en una sociedad cuyo ritmo se ha ido acelerando paulatinamente, cuyos valores cambiantes nos han llevado a la búsqueda del valor propio en el exterior, y a una actividad frenética basada en el hacer para conseguir, para tener, y en función de lo que tenemos y de lo que somos a ojos de los demás, ser y disfrutar de un cierto grado de paz en nuestras vidas.

Recibimos miles de estímulos por segundo a través de los ruidos en la calle, las luces, los escaparates, la televisión, los móviles y sus múltiples funciones, el correo electrónico, las redes sociales…¿os acordáis cuando todo esto no existía y la vida, nuestra vida discurría mucho más despacio? De eso se trata, de encontrar un equilibrio entre lo viejo y lo nuevo, entre lo que nos ayudaba a experimentar la tranquilidad en el día a día, y las nuevas propuestas de progreso, comunicación y expansión de nuestros horizontes.

 Después de varios meses viviendo con la quinta velocidad puesta, me he dado cuenta de lo importante que es la quietud, la conexión con lo que somos en esencia: paz, luz, amor, creatividad, capacidad resolutiva, claridad, confianza…y para ello, no hay mejor fórmula que parar el mundo, nuestro mundo. Hay un fragmento de un libro de Albert Espinosa “Si tú me dices ven lo dejo todo…pero dime ven”, que lo ilustra a la perfección:

 -¿Nunca has parado el mundo?

 -¿Qué es parar el mundo?

 -Parar el mundo es decidir conscientemente que vas a salir de él para mejorarte y mejorarlo. Para poder moverte y moverlo mejor. 

 En ese tiempo debes intentar que nadie ni nada te cree problemas.

Alimentarte de buena literatura, de buen cine y, sobre todo, de la conversación de una única persona que te inspire en este mundo. ¿Y sabes qué…?

 -¿Qué? -dije emocionado y fascinado.

 -Luego el mundo te premia. El universo conspira a favor de los que lo mueven. Y ésos son los que lo paran. ¿Tú quieres mover el mundo o que te mueva?

 -Moverlo -dije con seguridad-. ¡Moverlo!

Parar el mundo es darnos un espacio para sentir nuestro cuerpo y escuchar atentamente sus mensajes. Para prestar atención a nuestras emociones y nuestros sentimientos, que siempre están hablando de nosotr@s y de lo que nos pasa en realidad, no de lo que nos dice nuestra mente que nos pasa o nos debería pasar. Hacer cosas que verdaderamente nos gustan y alimentan nuestra alma: leer, pasear en la naturaleza, escuchar música, mirar un paisaje, escribir, cocinar con amor y atención…cultivar ese espacio interior donde surgen todas las respuestas a las viejas y a las nuevas preguntas, entrar en un estado de conexión con nuestro ser, fuente de conocimiento y sabiduría, y con la creatividad que nos acompaña en cada momento y que nos hace únicos y especiales.

Esta es la mejor contribución que podemos hacer al mundo, estar en paz para transmitir esa paz, reaprender a desconectar para poder conectar, on, off…¡Feliz Viaje!

 

 

 

 

 

 

 

 

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